Wednesday, September 07, 2005

LOS "PALOMOS


Wendy tenía apenas siete años cuando su padre la mandó a las calles de Santo Domingo a "buscársela". Allí, sin protección, fue tomada por Orlando, de 29 años, quien la puso a vender flores, luego estupefacientes y frecuentemente la golpeaba, engañaba y abusaba de ella sexualmente. No muy lejos de la casucha de Wendy vivía Olga, de 12 años, quien como era bastante hermosa fue violada repetidas veces en las calles y luego obligada a ejercer la prostitución. Y así como Wendy y Olga, de muchos otros hogares de los barrios marginados y de los campos empobrecidos del país salen constantemente niños y niñas a "buscársela" en las calles y se encuentran con semejantes abusos, atropellos y explotación. Acosados por la miseria y la pobreza -y en diversas ocasiones tratando de escapar del abuso y el menosprecio en su casa- alrededor de 115 mil menores de edad de la República Dominicana se han lanzado a las calles de manera permanente. Aproximadamente para uno de cada 10 de esos niños la calle se ha convertido en su hogar, y en ella son sometidos a más abusos, explotación y peligro.
Nada más la cantidad de los llamados "palomos" que sobreviven en la capital y en otras ciudades del país, como Santiago, se calcula en unos 58 mil. En la sociedad dominicana es creciente la cantidad de menores que prácticamente viven en las calles y se los encuentra a diario en los semáforos e intersecciones de avenidas en Santo Domingo y otras ciudades "buscándosela" lavando cristales y cuidando automóviles, lustrando zapatos, transportando maletas, vendiendo flores, huevos, agua en funditas, maní, dulces y otras chucherías. Además, se les observa recogiendo productos reciclables como papeles, plásticos, jarros, botellas, latas, sobre y piezas de metal, así como en otras mil maneras ingeniosas de hacer dinero para poder sobrevivir.
Hay estudios que revelan que cientos de miles de niños de la calle de diversas naciones del mundo recurren a la prostitución como único medio de subsistencia. En el caso de la República Dominicana, datos aportados por la Oficina Nacional de Planificación (Onaplan) señalan que el 52 por ciento de las niñas inicia el trabajo en las calles entre los ocho y los 10 años de edad, mientras que el 16 por ciento lo empieza a los siete años o antes. Revelan que generalmente el estupro -que está a la orden del día en la sociedad dominicana- empuja a esas jovencitas y niñas a lanzarse a las calles y ejercer el oficio más viejo del mundo. Un muestreo hecho por el Círculo Juvenil de Prevención del Uso de Drogas determinó que el 70 por ciento de los menores que viven en la calle vende sexo por dinero, y que los hermanitos de los ya prostituídos aspiran a ganarse la vida de la misma forma. Para los niños que viven en las calles de Santo Domingo y otras ciudades del mundo la vida es a menudo muy precaria, violenta y riesgosa. Muchos son explotados, engañados y abusados por los adultos. Pero que no vaya nadie a pensar que la situación es color de rosa para los millones de niños de todo el mundo que desarrollan trabajo doméstico, que entraña graves riesgos y daños potenciales para su desarrollo, de acuerdo con el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia, que se puso a circular en el 1997. Daisy María tan sólo contaba con 13 años cuando comenzó a trabajar en una casa de familia como si fuera un adulto cualquiera. El dueño de la vivienda abusó tanto sexualmente de ella que la menor cayó en un estado de crisis emocional, tuvo que abandonar sus estudios y luego murió de Sida. En muchos lugares las niñas que desarrollan labores domésticas trabajan hasta 12 y 15 horas diarias y en algunos casos la única remuneración que reciben son las sobras de las comidas y las ropas desechadas. El índice de menores que trabajan como domésticas es muy elevado. Solamente en el país casi supera los 300,000 y de esa cantidad son muy pocos los que asisten a la escuela. Una situación similar atraviesan los menores que llevan a cabo labores en las plantaciones agrícolas y en las industrias. A veces esas actividades son tan rudimentarias y bárbaras que a los pequeños se les pone a soportar pesadas cargas, lo que en muchas ocasiones les provoca severas lesiones en la columna vertebral.

1 comment:

shawndenton4648 said...

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